Sí. Sigues ahí. Presente. Impoluto. Brillante. Efímero.
El eterno retorno a tus latidos son hoy mi único suplemento de aire, el llanto constante aclamado por mis lágrimas es motivo hoy de lluvias de invierno, el horizonte no se vislumbra fácilmente...
Tú. Único motivo.
Dentro del odio propagado a gritos, girando alrededor de la nada, perdiendome sin sentido, llena de nada, vacía de esperanzas, aullando a la luna cada noche, muerta en sueños, despierta en pesadillas.
A veces el no pensar da la respuesta. A veces el callar. A veces el dudar. Pero siempre el gritar, el desahogar la pena que ronda mis venas vacías de ti.
No encontrar respuesta es la pregunta a mis rencores, me oprimen el pecho, me asfixian en momentos en los que debería poder ser capaz de volar, pero no puedo tomar impulso, no quiero, no me atrevo... mis pies se han pegado a la tierra, a tus raíces, a tu semilla mal cultivada, a tu incendio eterno, a tus palabras malgastadas... a tu odio... a tu nada.
Ahogame en este charco para que pueda renacer pronto, en otra vida, sin ti... sin miedo...
Espazo... tempo... todo no mesmo saco.... pois claro que si, iso é parte do que somos e do que seremos no futuro.
ResponderEliminarMenos mal, que hay reloxos que saben dala hora exacta, e outros tantos que saben cando é o momento.
Repousa eses eventos, esas dúbidas, eses calamentos, e mañá, o mencer, será un día novo.