Siempre andamos con cautela ante los imprevistos que nos surgen,
nos sentimos angustiados ante los cambios que la vida nos propone,
sin a veces saber el porqué, nos llega la confusión,
se hace de noche y no somos capaces de ver las piedras del sendero.
Nos resulta complicado continuar la ruta que nos habíamos marcado,
aún así, nuestro espíritu emprendedor nos hace seguir,
no mirar atrás, luchar, atrevernos a vivir,
por lo menos, nos hace intentarlo.
A veces puede resultar complicado,
hay tramos del camino que no somos capaces de atravesar solos,
podemos tropezar y sigilosamente intentaremos buscar ayuda...
sin embargo a veces es necesario gritar para que alguien nos venga a salvar.
A veces, nuestra fuerza parece desvanecerse,
nos sorprendemos porque hay días que no somos capaces
ni de empezar a caminar...
Entonces, llega alguien y te dice:
es fácil, tú sabes hacerlo, lo has hecho muchas veces.
Incluso puede que no diga nada, un gesto, una mirada,
y ya lo sientes, está contigo, no estas solo, hoy no.
Las cosas simples son capaces de hacer grandes cambios,
la grandes personas a veces son tan pequeñas que nadie puede verlas,
pero están ahí y son las que hacen que cuando las piedras nos hacen tropezar,
nosotros seamos capaces de levantarnos, una y otra vez, para seguir caminando.
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