Las palabras han llegado a la cima de lo indescifrable con el vuelo del águila que venía de arroparte entre edredones cálidos, han meditado con calma lo pensando en segundos y al final salieron volando...
Fueron lejos, tan lejos que nadie fue a buscarlas, tan alejadas de la realidad que parecía que aquella vida merecía la pena, tan frágiles y a la vez tan fuertes.
Todo lo que nos rodea en el abismo de la duda constante que perturba nuestros recuerdos, todo lo que sufrimos y todas las sonrisas que somos capaces de dibujar en rostros cansados por el paso de los inviernos, castigados a base de aprender los antecedentes de cada cual...
No sé por qué pero hoy no puedo hablar, me ahogo por dentro en charcos de barro consumido por el sol que no da tregua, ese sol que llega pero a la vez se esconde y es difícil de coger, ese sol castigado también por los años en los que ha dado tanta luz...
Pero sí, a pesar de todo sé que merecen la pena, los esfuerzos por mantener los cimientos de mis ruinas tambaleantes firmes y bien altos, enfrascados en tu aroma y vestidos con tu piel...
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