En estos días de soledades, de frialdad, de histeria colectiva y en definitiva de ignorancia y mediocridad, me siento afortunada de poder dar importancia a lo importante, de poder obviar lo absurdo, de correr más que el miedo, de saber buscar refugio y de sentirme viva.
Tengo una esperanza nadando entre mis neuronas, vislumbro la posibilidad de que los cerebros puedan revivir, me aferro a la idea de no ser la única superviviente. Tengo fe en ti.
Basta de creencias absurdas, de hacer lo obligado y no lo deseado, de andar de puntillas para no ser escuchado, de esconder la cola y apretar los puños...
Alcemos el vuelo juntos, dirijámonos a la luz, miremos de frente, a los ojos, los únicos que sobrevivirán eternamente en las miradas de aquellos a los que nunca olvidaremos.
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